Los pies son una de las partes olvidadas de nuestro cuerpo. La naturaleza nos proveyó con pies resistentes y fuertes. La estructura de los pies es tan fuerte que podemos abusar de ellos por años antes de sentir algún malestar.
1- Los podólogos tratan desde callos en los pies hasta cirugías reconstructivas.
2- Las enfermedades en los pies varían mucho dependiendo la edad de los pacientes. Las personas jóvenes normalmente visitan un podólogo si tienen problemas de hongos o callos. Las personas mayores visitan al podólogo por deformaciones en los pies debidas a artritis, juanetes y otras enfermedades. Muchas veces estas deformaciones son el resultado de descuidos durante la juventud, o infecciones de hongos que nunca se trataron.
3- Se debe visitar un podólogo cuando hay dolor. Muchas de las condiciones de los pies pueden ser tratadas con remedios caseros. Pero cuando hay dolor se debe visitar al podólogo. El dolor puede ser causado por infecciones en las uñas, callos grandes, deformaciones, golpes o juanetes.
4- También se debe visitar al podólogo si se es diabético o si se padece de otras condiciones físicas como SIDA o problemas con el sistema inmunológico. En estos casos las personas no deben cortarse las cutículas y deben de tener mucho cuidado con los callos.
5- Los hongos en las uñas de los pies son muy resistentes. Es difícil eliminarlas sin usar medicinas fuertes recomendados por médicos. Las infecciones en las uñas causadas por hongos son muy comunes. En España una de cada cinco personas sufre de algún tipo de infección.
6- Las uñas de los pies pueden infectarse con hongos por las siguientes razones:
Presencia de pie de Atleta sin tratarse. Si siente que los pies te pican frecuentemente usa un polvo medicado para eliminarlo, podría ser pie de atleta.
Usar zapatos muy apretados.
Usar los mismos zapatos todo el tiempo. Loa zapatos necesitan recibir aire para matar las bacterias que se acumulan.
No lavarse y/o secarse bien los pies incluyendo el área entre los dedos.
Golpes en las uñas.
Contaminación al caminar descalzo en áreas publicas como gimnasios.
Contaminación a través de los instrumentos usados en las manicuras y pedicuras.
7- Las medicinas más usadas incluyen tratamientos completos por varios meses. Las uñas de los pies tardan hasta 18 meses en renovarse totalmente, por lo cual para ver los resultados de las medicinas es necesario esperar 6 meses o más.
Las medicinas mas fuertes se toman en tratamientos de 3 meses. Las cremas que venden en farmacias y tiendas muy difícilmente pueden eliminar los hongos en las uñas de los pies. Una vez que se determinado que se tienen hongos hay que tratarlos para evitar que se pasen a todas uñas y causen deformaciones.
8- Los hongos en las uñas de los pies no es indicativo de una persona aseada. La contaminación puede ocurrirle a personas limpias.
Si notas decoloraciones o cambios en el grueso de las uñas es el momento de preguntarte e investigar si tienes infecciones producidas por hongos. Es mejor tratar esta condición temprano para evitar complicaciones. En la mayoría de los casos las infecciones leves no producen molestias aunque a veces existe mal olor. Los tratamientos son largos y costosos, pero una vez que se tiene hongos hay que tratarlos ya sea inmediatamente o años después.
1. Procure que el control de su glucosa sea lo mejor
posible.
2. Vigile todos los días sus pies. Si tiene problemas
visuales, solicite la ayuda de un familiar.
Inspeccione la presencia de rozaduras, llagas,
cortes, ampollas, durezas, áreas enrojecidas o
hinchadas.
3. Lave diariamente sus pies con agua templada y
jabón suave y neutro. El baño no debe durar más
de 10 minutos. Séquese bien.
4. No utilice agentes irritantes como callicidas,
cuchillas, alcohol, yodo, agua salada. Si se utiliza
esparadrapo, debe ser hipoalérgico.
5. Evite que los pies estén demasiado húmedos o
demasiado secos. Mantenga la piel suave e
hidratada (puede utilizar una crema hidratante).
6. Lime sus uñas (no las corte) semanalmente o más
a menudo si es necesario, en línea recta, con lima
de cartón.
7. Protéjase del calor y el frío: no camine descalzo
por la playa o superficies calientes, póngase
calcetines por la noche si se le enfrían los pies, no
se ponga mantas eléctricas, bolsas de agua
caliente, hielo.
8. Utilice calzado adecuado tanto dentro como fuera
de casa. Utilice gradualmente los zapatos nuevos.
Los calcetines no deben oprimirle, no utilice
tejidos sintéticos.
9. Camine diariamente (siempre calzado), eleve
piernas y tobillos arriba y abajo 5 minutos 2 ó 3
veces al día, no fume. Practique deporte si no hay
contraindicación.
10. Consulte a su podólogo y/o a su médico si
aprecia cualquier lesión.

Los enfermos de diabetes tienen que cuidar los pies con extrema atención, para proteger al máximo las manifestaciones de lo que se denomina "pie diabético".
Se sabe, que para el tratamiento de cualquier enfermedad, un estilo de vida saludable es una de las claves para el éxito de la terapia.
Adquiere fundamental importancia lograr hábitos de higiene que conduzcan a reducir las graves complicaciones que pueden resultar de los diferentes factores de riesgo.
Los pies deben lavarse con agua y jabón dermatológico, enjuagándolos y secándolos haciendo especial hincapié entre los espacios interdigitales con el fin de evitar infecciones micóticas (hongos). La temperatura del agua para el lavado de las extremidades inferiores debe medirse con el revés de la muñeca, con lo que se puede constatar la temperatura real, porque la sensibilidad allí está conservada. Después del baño, se debe aplicar una crema hidratante en todo el pie, excepto entre los dedos.
Asesoramiento sobre el cuidado de los piesPara prevenir las lesiones del pie diabético se requiere inspeccionar diariamente los pies, utilizando un espejo para mirar la planta y el talón, con el fin de detectar ampollas, hemorragias, maceración o escoriación entre los pliegues de los dedos y grietas en los talones. Si siente los pies fríos, algo que es frecuente, no debe utilizar bolsas de agua caliente o mantas eléctricas que puedan quemar la piel, pues los diabéticos sufren neuropatías que provocan la pérdida de sensibilidad.
Un diabético corre mucho riesgo si camina descalzo, porque fácilmente se puede lastimar o cortar y esto particularmente en playas y piscinas, en donde debe usar un calzado adecuado a dichas condiciones.
Las medias y los zapatos deben cambiarse por lo menos dos veces al día. Al ponerse los zapatos, el paciente debe inspeccionarlos previamente, introduciendo su mano para detectar si hay costuras con rebordes o cuerpos extraños como piedras o elementos con filos que puedan lastimar el pie y provocar heridas.
Se debe utilizar un calzado que sea correcto, profundo y ancho, y se debe asociar a plantillas ortopédicas cuando existan deformidades en el pie para disminuir y distribuir la presión que hace el pie dentro del zapato. El zapato para pie diabético debe tener la capacidad de absorber la carga, distribuir la presión y, ante todo, aportar una superficie amplia, que facilite el movimiento de los dedos dentro del zapato.

